Michael Jordan
Una vida en cuatro canastas

Magic tenía a Bird. Ali tenía a Frazier. América tenía a la Unión Soviética. Pero Michael Jordan nunca encontró antagonista, nunca pudo saldar cuentas con nadie que no fuera él mismo. Paul Westphal, técnico de los Suns que perdieron ante MJ las finales de 1993, fue cristalino: "No creo que Michael Jordan pudiera parar a Michael Jordan". Al mismo tiempo que EEUU descollaba en la Economía y la Política, Michael Jordan se convertía en la única superpotencia del baloncesto. En los segundos finales siempre quedó claro que el balón terminaría en sus manos, y décimas después reposaría en la red.



29 de marzo de 1982



Superdome de Nueva Orleans. Final Four de la NCAA. 62-61 para Georgetown sobre North Carolina con 32 segundos para el final. Dean Smith pide tiempo muerto y organiza una jugada que sorprendió hasta a sus propios pupilos. Jordan, para entonces jugador de primer año, se levantó desde una esquina, a cinco metros de la canasta y ganó el partido. Worthy y Sam Perkins las estrellas de aquél conjunto, no daban crédito a lo sucedido.



7 de mayo de 1989



Quinto partido de la primera ronda de los playoffs. Cleveland gana a Chicago 100-99 a falta de un puñado de segundos para la bocina. Jordan recibe la pelota muy lejos del aro, dribla a la izquierda e inicia una suspensión casi desde la bombilla. Craig Ehlo se anticipa a su jugada y salta con clara ventaja para taponarle, pero Jordan se 'eterniza' en el aire hasta que ve pasar la mano de su defensor. Cuando ya está cayendo, suelta la muñeca y la pelota entra limpia en el aro.



5 de junio de 1991



Chicago Stadium. Segundo partido de las Finales de 1991. Los Bulls habían perdido el primer partido y en el primer cuarto Jordan había cometido dos faltas. Pero el escolta bordó la segunda parte, anotó y se integró en el juego colectivo del equipo, haciendo mejores a sus compañeros. En un contragolpe, tras pase de Kenny Livingstone, arrancó hacia el aro entre A.C. Green y Sam Perkins. Cuando iba a dejar la bandeja con la derecha, apareció Perkins, pero Jordan tuvo tiempo para rectificar y anotar con la zurda.



14 de junio de 1998



Delta Center, su último escenario fetiche. Sexto partido de las Finales de 1998. Los Jazz dominan 86-85 y tienen posesión. Jordan roba la pelota a Malone y tras el tiempo muerto sus compañeros se van a las esquinas. Uno contra uno. Inicia la penetración, frena en seco e inicia una suspensión mítica a 5,2 segundos para la bocina. Byron Russell entró así en los libros de Historia como la última víctima.